Hola Francisco Javier,
Es duro pensarlo, pero las vacaciones de verano ya se han convertido en una especie de "enemigo" del mar.
Cada septiembre, las aguas del Mediterráneo pagan el precio del turismo masivo. Durante los meses de julio y agosto,
la basura marina se dispara hasta un 40 %.
Toneladas de plásticos de un solo uso, envases de comida, latas y colillas enterradas en la arena no desaparecen mágicamente. La marea arrastra estos residuos mar adentro, donde se fragmentan en microplásticos tóxicos.
Estos materiales siguen su propia ruta y son ingeridos por aves marinas, peces y tortugas, o se posan en el fondo del mar, asfixiando el ecosistema.
La acumulación de residuos es de tal magnitud que amenaza con convertir a nuestro querido Mediterráneo en una sopa de plástico insostenible para la vida.
Pero lo que quiero dejarte claro con este correo, Francisco Javier, es que todo esto no es inevitable y que, de hecho, en WWF estamos impulsando cambios a partir de muchas pequeñas acciones en colaboración con muchas personas. Por ejemplo: